Durante los periodos de mucha actividad, puede ser complicado sacar adelante todos los pedidos que entran en nuestra cocina y, a veces, esto supone tener que decir no al pedido de algún cliente. Esta siempre debe ser nuestra última opción. Rechazar un pedido es una de las peores experiencias que puede tener un cliente y es probable que repercuta gravemente en las futuras ventas.

Rechazar un pedido no solo significa perder una venta potencial. Hemos descubierto que, además, cuando un restaurante rechaza el pedido de un cliente, se reducen las probabilidades de que ese cliente vuelva a hacer un pedido.

Para ofrecer a nuestros clientes la mejor experiencia posible, situamos a los restaurantes con las tasas de aceptación de pedidos más elevadas en los puestos más altos de nuestra aplicación.

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